En Unidad Nacional UN no son sonsos. Saben contar votos… y saben contar riesgos. Por eso, en la siempre indomable El Alto de pie nunca de rodillas, prefirieron asegurar la cabra en el Senado antes que soltar al toro en el corral.
La jugada era clara: Soledad Chapetón bajaba a la cancha municipal, buscaba recuperar terreno y dejaba el escaño una vez posesionada. Todo prolijito, como presentación de power point hecha en windows 95.
Pero en la suplencia estaba Nilton Condori, el “Torito”, ese que vendiĂł su toro para financiar un referĂ©ndum contra los sueldazos de los asambleĂstas. Personaje incĂłmodo y apasioando para muchos. Es mediático e impredecible. De esos que no piden permiso para hablar.
Y ahĂ vino el cálculo frĂo:
¿Vale la pena arriesgar el Senado para darle micrĂłfono completo al suplente?
ConclusiĂłn: mejor cabra segura en el Senado que toro haciendo titulares todos los dĂas.
Asà que Chapetón se quedó donde está. Firme. Intocable. Blindada.
Y El Alto… bueno, que espere.
Porque el candidato actual, Yoacir Calamani, elegido por los seguidores de Samuel Doria Medina, no jala ni un resfrĂo, pues. No prende ni en TikTok ni en feria 16 de Julio. Campaña sin calle es como api sin buñuelo: tibia y olvidable.
El problema no es solo quién va.
El problema es que la decisiĂłn no se tomĂł pensando en conquistar El Alto, sino en proteger equilibrios internos.
Y cuando la polĂtica se vuelve puro cálculo de oficina, la ciudad más combativa del paĂs termina mirando desde la acera, preguntándose si alguien realmente quiere representarla… o solo cuidar su silla.
Porque al final, en UN no faltĂł candidato.
Faltó coraje o hicieron mal los cálculos.

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