Ricardo Paz y su viaje a la nube de Washington

El candidato que se reunió con nadie y volvió con todo

Rodrigo Paz volvió de Estados Unidos con la maleta vacía pero la lengua inflada. Dice que habló con “los número uno” del poder imperial, pero no sabe —o no quiere— decirnos quiénes son. Como buen turista político, no trajo ni una selfie, ni un videíto, ni siquiera una postal del aeropuerto. Nada. Puro “te juro que me recibió el primo del amigo de Trump”.

Los periodistas que intentaron preguntarle nombres concretos fueron recibidos con la clásica amenaza de campaña: si dudas de mí, es porque trabajas para el enemigo. Y así, la prensa nacional quedó convertida en cómplice involuntario de la ficción de Paz.

Los agujeros negros de la gira gringa

El candidato del PDC asegura que se reunió con altos ejecutivos del Departamento de Estado, del Banco Mundial, del FMI, del BID y hasta con la Cámara de Comercio, que según él “queda frente a la Casa Blanca” (detalle turístico incluido).
Problema:

  • No dio nombres.
  • No mostró fotos.

Ninguna institución norteamericana dijo haberlo recibido.

En resumen: la gira de Paz fue como esas vacaciones que uno presume en redes con fotos robadas de Google.

El enredo con Landau y Rubio

Lo más divertido vino cuando Paz confundió a Christopher Landau con el “número uno” del Departamento de Estado. Detalle menor: Landau fue embajador en México y ni siquiera ocupa el cargo que Paz le adjudicó. El verdadero peso pesado en Washington es Marco Rubio, ese senador que sí recibió oficialmente a Murillo y Foronda en 2019.
Pero claro, confundir un embajador con un senador poderoso es un lapsus comprensible… si sos un turista perdido en Times Square.

El plan fallido de Claure y Doria Medina

El viajecito fue financiado, dicen, por Samuel Doria Medina y Marcelo Claure, magnates que sueñan con un Bolivia S.A. a su medida. Ellos prometieron alfombras rojas, pero Paz apenas consiguió un par de reuniones fantasma y un papelón diplomático.
Ni siquiera se llevó a su compañero de fórmula, Edman Lara, el ex policía gritón, que al parecer espanta hasta a los guardias del Capitolio.

La película que nadie compró

El libreto era sencillo: mostrar al candidato como un estadista con contactos internacionales. El resultado: un político que volvió contando cuentos de hadas y confundiendo a los personajes.

En vez de fotos con “los número uno”, Paz nos regaló titulares con aroma a chisme de bar.

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